La misión de la Universidad
Por: Ernesto del Castillo Calleros

* El presente es un extracto del discurso pronunciado por el Dr. Ernesto del Castillo Calleros, durante el evento conmemorativo de la fundación de la UAG en marzo de 1998.

La relación del hombre con su medio, con la realidad, está magistralmente descrita en el Mito de la Caverna de Platón, en él se presenta a unos hombres que desde niños fueron encadenados para vivir en una cueva, de tal forma que dando sus espaldas a la entrada de la cueva sólo veían hacia el fondo de la misma, donde se reflejaban las imágenes de los que pasaban cerca de la entrada de la caverna. Por fuera había un camino y entre éste y la cueva, un muro, por lo que únicamente se reflejaban en el fondo de la caverna los objetos que ponían sobre sus cabezas los hombres que pasaban por el camino, y esas imágenes eran, para los encadenados, su única realidad.

En un momento dado, uno de ellos se pudo liberar y salir de la cueva, pero como la luz lo deslumbraba, esperó a que fuera de noche para irse acostumbrando a la tenue luz de las estrellas, la reflejada por la luna, luego la luz del día al amanecer y, finalmente pudo adaptarse a la luz del sol.

Se dio cuenta, entonces, de que había vivido engañado toda su vida, con las imágenes reflejadas en el fondo de la cueva, pensando en liberar a los demás, pero duda, porque piensa que al darse cuenta de la realidad que contradice la que ellos habían considerado como tal, intentarían matarlo.

Si aplicarnos el mito platónico a nuestra realidad, diríamos que, en cierta forma, los maestros nos hemos liberado de las cadenas de la ignorancia y nuestra misión es auxiliar a los que persisten encadenados en el fondo compuesto por verdades a medias, errores, mentiras, sofismas, el desorden y el mal, con la diferencia de que a nosotros no nos importa el riesgo, que lo aceptamos gustosos y nuestra vocación magisterial nos motiva a cumplir con el deber no tan sólo de instruir, con los métodos de enseñanza -aprendizaje, sino de educar, de formar integralmente a los alumnos, es decir, debemos con entusiasmo transmitir valores y fortalecer la voluntad de los estudiantes para que logren el "mejoramiento intencional o voluntario de las facultades propiamente humanas" que son la inteligencia y la voluntad y que eso es la educación, iniciada formalmente en el seno de la familia, después en la educación escolar en todos sus niveles, e informalmente en su relación con la sociedad, proceso que nunca se acaba ya que sólo termina con la vida.

Así, la inteligencia de todos y cada uno de los hombres no se satisface, sino con la verdad, con esa adecuación entre nuestro pensamiento y la realidad, con la comprensión de que el ser debe cumplir con el fin para el cual está organizado o ha sido creado. La verdad es el valor máximo, y aunque nos aproximemos casi siempre en forma relativa, es suficiente para entender que la verdad existe en grado absoluto y debe ser el objeto de nuestra especulación intelectual, de nuestra contemplación, nuestras reflexiones y en la meditación profunda.

Es la inteligencia la que presenta a la voluntad el bien, y es la voluntad la que teniendo por objeto el bien, con él se satisface, a la vez que fortalece la actividad de la inteligencia para que no desmaye y continúe en la búsqueda permanente de la verdad.

Así, sabemos que todo lo que existe es ser, y que el ser es uno, en el mundo lógico de nuestro pensamiento y nuestra alma, y múltiple a la vez, en el mundo ontológico o de la realidad. Y que el ser se dice de muchas maneras, por esencia o por accidente, en sí mismo o en sus modos, puede ser en la ciencia del ser en cuanto ser, la ontología o metafísica, la ciencia filosófica por excelencia. O el ser en alguno de sus modos: si viviente, es el objeto de la biología. Si material o corpóreo, es el objeto de la física. Si en su constitución íntima como sustancia hasta el átomo, es el objeto de la química. Si se toma en cuenta su figura o cantidad, es el objeto de las matemáticas o la geometría. Si lo estudiamos en sus relaciones interpersonales, es el objeto de la sociología. En sus relaciones con Dios, es el objeto de la filosofía o de la teología, etc.

Así, maestros y alumnos marchamos unidos en esta comunidad universitaria buscando siempre la verdad, implementando el bien, luchando por la unidad en el bien de todos los hombres, y contemplando la belleza, tal como el Aquinate nos enseña: el ser es uno, verdadero, bueno y bello. ¡Los trascendentales del ser!

Cierto, desde su nacimiento en el medievo europeo del siglo XII, como auténtica heredera de La Academia de Platón o El Liceo de Aristóteles, la Universidad, por su esencia, es "la comunidad de maestros y alumnos en busca de la verdad". Pero en sus accidentes es maleable, cambiante, flexible y adaptable a las necesidades que conforme a su ser puede satisfacer, en el ámbito de la educación superior por su función manifiesta de educar, recibir, acrecentar y transmitir la cultura, investigar e innovar. 0 por algunas funciones latentes conforme al tiempo y demás circunstancias por las que transita a lo largo de 800 años en todos los países de la Tierra.

Esencia permanente, inmóvil, estable, que habla de su ser. Accidentes que cambian y le dan el dinamismo de su manera de ser, de los modos como se presenta en un lugar y tiempo determinado. Institución de educación superior hasta ahora insuperable en el ser y acontecer de la educación en sus más altos niveles y de la cultura que se extasía con los altos vuelos del espíritu humano.

ANTE LA CONTRACULTURA DE
LA MUERTE

...La sociedad mexicana en nuestros días, y la del mundo entero, se enfrentan a una complicada problemática que se sintetiza en la contracultura de la muerte. Nunca como ahora la vida humana se enfrenta a retos que amenazan con su sobrevivencia, el ser humano de nuestros días tiene que superar un cúmulo de dificultades y superar ideologías inhumanas sofisticadamente presentadas como científicas, a fin de ocupar su lugar en el mundo para realizar su obra y hacer historia.

A las exageraciones y sofismas de la anticoncepción por medios artificiales que al mismo tiempo limita derechos inalienables de la persona humana y trata de inducir una nueva relación promiscua entre los sexos con su cauda de hijos de un solo padre, divorcios legalizados o separaciones que comprometen el porvenir de la familia tradicional, se une el criminal atentado a la vida humana que es la legalización o despenalización del aborto provocado.

Las disolventes ideas y hechos de la llamada Revolución Sexual cuyos ideólogos alejados y en contradicción de la verdad se les publica imprudente o implicadamente en los medios de comunicación social en una lista, que iniciada en Freud culmina desde hace algunas décadas en Reich, pasando por Marcuse y From que lograron la monstruosa simbiosis de Freud con Marx, no cejan en su empeño de corromper a las nuevas generaciones, por lo que el profesorado debe estar alerta para prevenir o luchar contra estos males.

El relativismo subjetivista, el incongruente agnosticismo, que trastocando y extrapolando la relatividad einsteiniana, produce el ambiente anticientífico y de alejamiento de la verdad de nuestros días, produciendo mitos y métodos como el pluriculturalismo que iguala en calidad a todas las culturas pretendiendo destruir la herencia cultural de todos los siglos, o el famoso desconstruccionismo de Jacque Derrida cuyo método lleva la misma finalidad contracultural. El maestro universitario debe estar alerta para llevar la certeza a la mente de los educandos, que es el mejor remedio contra estas ideas disolventes.

Frente al tuti fruti ideológico - religioso de la Nueva Era, neopaganismo con esoterismo, ocultismo, satanismo, pseudocristianismo y espiritualismo vago; frente a la imprudente multiplicación de sectas que impiden la relación creatura - Creador, el maestro universitario de nuestros días debe dar el ejemplo de una vida basada en verdades religiosas tradicionales y una intachable eticidad. No olvidemos que las palabras pueden convencer, pero el ejemplo arrastra.

En los campos siempre fértiles de la educación superior, la misión del maestro se complica al mismo tiempo que se engrandece, y llevando a cabo una relación endogrupal con sus alumnos se cumplirá con la esencia de la Universidad de ser una "comunidad de maestros y alumnos en búsqueda de la verdad" ya que sólo la verdad nos hará libres y por lo tanto responsables y con ello dignos de mérito, si cumplimos con nuestro deber, o de demérito en caso contrario.

El Dr. Ernesto del Castillo Calleros es egresado de la Facultad de Medicina de la UAG. Es miembro fundador del Encuentro Universitario, ponente de infinidad de conferencias, dentro y fuera de la Universidad. Actualmente es maestro del Instituto de Humanidades. Imparte clases en la Facultad de Educación, Preparatoria Femenil y en la Facultad de Medicina. Además, es escritor colaborador y editorialista del periódico Ocho Columnas

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