La investigación como una actividad
en el aula
Por: José Burgos Tovar
Por lo general, en el quehacer docente vemos con inquietud la gran separación que existe entre la teoría y la práctica, la cual es producida, quizá, por el desconocimiento de los docentes sobre la importancia que tiene el relacionarlas; así mismo, desconocen la importancia de relacionar la teoría y la investigación.
La investigación debe ser reconocida como una actividad que conlleva a la producción de conocimientos, lo cual permite establecer una mayor objetividad de la realidad educativa.
Asimismo, la investigación educativa, debe ser una práctica constante, dirigida esencialmente, a dar respuesta a los problemas que surgen en el medio educativo y también dirigida a establecer nuevos cambios y parámetros a los ya establecidos.
Hoy en día, se establecen dos formas en el campo de la investigación educativa en el aula:
En el primer procedimiento, aplicarnos la estadística inferencial, para establecer comparaciones entre grupos, planteando hipótesis que debemos demostrar estadísticamente. El segundo procedimiento es más que todo presentar los hechos que ocurren en el aula, es una investigación que tiende a ser descriptiva, sin embargo, ninguna excluye a la otra.
Con ambas se puede jugar, una para establecer lo que pasa y la otra para aplicar alguna solución.
Por esta razón hay quienes utilizan la investigación cualitativa o cuantitativa, mientras que otros utilizan ambas, en fin, hay que considerar la realidad misma de la acción en el aula y de la intencionalidad del investigador, ya partiendo de esto, se determinan los procedimientos a seguir.
También se identifican otras tradiciones en el campo de la investigación educativa en el aula:
El término etnografía está constituido por dos principios:
En muchas ocasiones algunos, educadores sienten el deseo de realizar investigación en el aula, motivados por la propia actividad docente y de la interacción con sus alumnos y esto es significativo, puesto que, se estaría ejerciendo un mayor entendimiento de la acción en el aula, lo cual propicia la productividad de ideas y se estaría dando respuesta a preguntas surgidas dentro del aula.
Todo lo anterior amerita el planteamiento de las siguientes preguntas:
¿Cuáles son las expectativas que tiene el docente, respecto a la realización de investigación?
¿Existe interés del profesorado en realizar investigación? ¿Cuáles son las facilidades que se le brindan al profesorado para realizar investigación? ¿Existe algún plan o programa de formación metodológico - estadístico, que fomente y facilite la investigación entre el profesorado?. ¿ Los posgrados, están formando a nivel de investigación? o ¿son meros repetidores teóricos? si es esto último, necesita una revisión urgente de uno de sus principales objetivos, como es la de capacitar profesionales con formación en investigación.
¿Existe aún la creencia de que los que deben investigar son los investigadores, y no todos los profesores que estamos en ejercicio docente? ¿Exige la universidad investigación a sus docentes? Si así fuese..., ¿Se respeta el tiempo para investigar, o estamos inmersos en tantas actividades "curriculares", que no nos resta tiempo para investigar?
Una última idea para reflexionar es que la investigación es importante para toda universidad, puesto que orienta, con criterios sólidos y válidos, sobre qué o cuáles actividades, objetivos, métodos, técnicas o procedimientos, podemos establecer, tomando en cuenta, por supuesto, las diversas tendencias que ocurren en nuestro entorno.
"La cantidad y calidad de la investigación, es un síntoma o señal, de la salud académica de una institución".
... ¿Cómo está la salud de su institución?
El autor es Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Guadalajara. Recientemente retornó a Venezuela, su país de origen.
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Comentarios y Sugerencias:
Lic. Flavio Mota Enciso, Director DAPA
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