Importancia de la lectura
y la
escritura
Por: Herminia
Ruvalcaba Flores
y Esther Ma. Fors Cruz
Resulta imprescindible, al trata de explicar
la importancia de la lectura y la escritura, recordar los procesos mentales a
los que están indisolublemente ligadas: pensamiento, memoria y creatividad. Se
han estudiado ampliamente la influencia de los aspectos gráficos de los textos y
los aspectos discursivos implicados en los actos de la lectura en diferentes
contextos, tanto urbanos como rurales.
La lectura y la escritura son procesos de diversa índole, uno es receptivo y otro es productivo. El lenguaje escrito tiene que ver con lo que seamos capaces de recordar, y la lectura no es únicamente la decodificación del texto. El significado, como parte de la estructura profunda del lenguaje, debe ser proporcionado por los lectores en su interacción con el texto escrito.
No existe acuerdo en la literatura pedagógica acerca de cómo y cuándo deben los niños comenzar el aprendizaje de la lecto escritura. Algunos autores consideran que hasta entrar en la escuela no debe comenzarse este aprendizaje; por el contrario, otros rechazan este punto de vista y plantean que desconoce todo el conocimiento que ya tiene el niño antes de comenzar la escuela, y que teniendo las oportunidades, los niños se interesarán por la lecto escritura aún antes de la edad escolar e incluso comienzan a establecer relaciones entre le lengua oral y la escrita.
Analizando históricamente el proceso de lecto escritura, observamos que en el pasado no existían tantos mensajes visuales escritos como en la actualidad, ni la sociedad era tan letrada. El niño de hoy se encuentra a cada paso con mensajes escritos, muchos de los cuales llaman poderosamente su atención, e indagan con los adultos sobre los textos. Estas explicaciones que se ofrecen a los niños de pocos años, lo van relacionando con textos escritos de diversa índole, ya sean mensajes publicitarios o textos de cuentos e historietas infantiles. El ambiente lector del hogar será un factor muy estimulante para los aprendices. El observar a los familiares leyendo o escribiendo textos los animará a preguntar, y si los adultos les permitan interactuar, esto favorecerá grandemente su aprendizaje.
El aprendizaje de la lecto escritura requiere de diversos conocimientos y habilidades entre ellos, por ejemplo, conocer la funcionalidad del texto escrito, poderlo distinguir de otros mensajes impresos y saber formar las letras y las palabras entre otras. La mayoría de estos conocimientos se desarrollan entre los tres y los siete años de edad. Los niños con el tiempo irán distinguiendo las diferentes funciones de los impreso e irán adquiriendo la capacidad de distinguir entre las características del lenguaje oral y el escrito y el conocimiento de cómo organizar la escritura en un papel.
Cuando son capaces de distinguir la correspondencia grafema - fonema han realizado un avance considerable en el aprendizaje de la lengua. Para que este aprendizaje se realice con éxito, se necesitan diferentes grados de ayuda de padres y maestros, sobre todo, para que los niños puedan contextualizar el lenguaje y comprender que hay formas sintácticas que se dan en el lenguaje escrito que no se usan en el lenguaje oral. Saber, por ejemplo, que cuando el interlocutor está frente a nosotros se puede intercambiar es significado de los diferentes turnos de la conversación, pero que no sucede así en la lengua escrita que requiere la mayor precisión en el uso del lenguaje para que el destinatario del texto pueda comprender lo que el autor escribió.
Es necesario también contribuir a la satisfacción de
la curiosidad infantil y a su interés por conocer lo que les rodea, comprender
que es esencial el conocimiento de algunos conceptos básicos sobre el proceso
lector, para poder entender y progresar en las habilidades lectoras. Es esencial
que antes que antes de comenzar el aprendizaje sistemático de la lectura, el
niño tenga ya algunos conceptos elementales como el de las letras y palabras y
que sepa que en nuestra lengua se lee de izquierda a derecha. La implicación
activa de los niños en el proceso de la lecto escritura les permitirá poder
reflexionar y hacer preguntas que sirvan de base para su información acerca de
la lectura y la escritura.
La discusión sobre qué procesos deben ser
enfatizados en el proceso de aprendizaje de la lectura aún continúa y
encontramos posiciones fundamentadas en la lectura para la decodificación y
otras en la lectura para el significado. Como es lógico, los niños van a ser
preparados para ambos procesos, pero en muchas escuelas profieren trabajar
durante un tiempo antes de la decodificación y después introducir el trabajo con
los significados.
En nuestra opinión, los dos procesos son esenciales
para el desarrollo de habilidades lectoras y de las estrategias
correspondientes. La escuela debe trabajar con materiales que sean
significativos e interesantes para los niños de manera que se puedan desarrollar
en la decodificación y también preocuparse por el contenido de lo
impreso.
Hay autores, (Díaz Argüero, Celia, 1997) que han señalado ejemplos
de algunos tipos de conocimientos que pueden influir en el uso convencional que
hacen los niños de los elementos gráficos y señalan por ejemplo, la búsqueda de
regularidades gráficas en la escritura, la identificación de unidades en la
oralidad, la construcción del valor sonoro convencional de algunas grafías, la
identificación de elementos constituyentes de una palabra y la introducción de
algún elemento que se reconoce como integrante de una palabra La explicación de
estos supuestos nos lleva a una reflexión acerca de cómo los maestros realmente
contribuimos o no al aprendizaje de la lengua por nuestros alumnos.
Los actuales programas de lengua materna en la mayoría de los países conciben a la lectura y la escritura como procesos interdependientes: se escriba para que el texto sea leído. Si lo que se escribe nunca se lee, el proceso no se completa. Se hace énfasis en la metodología de la enseñanza, al trabajo con el significado del texto, al incremento de la comprensión lectora sobre los aspectos puramente mecánicos, y se insiste en que el alumno escriba para comunicar significados. El propósito de este enfoque es la formación de lectores autónomos, centrados en la comprensión del texto y que vean en la escritura la vía para expresar lo que tiene sentido para ellos y comunicarlo.
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Comentarios y Sugerencias:
Lic. Flavio Mota
Enciso, Director DAPA
fmota@uagunix.gdl.uag.mx