El liderazgo auténtico
* Los obstáculos para el auténtico
liderazgo
* Valores y liderazgo
* La formación de líderes
Por: Oscar Antonio Angulo Favela
Aquí vale recordar lo ya señalado anteriormente: la causa principal de la falta de líderes no puede ser ubicada en las deficiencias individuales como son la falta de interés o la falta de capacidad; pues siendo tan generalizado debemos asumir que el origen de este problema radica en las condiciones sociales predominantes en nuestros días, las cuales obstaculizan el surgimiento de lideres auténticos y, en realidad, son estas condiciones sociales la causa de la falta de interés y de capacidad detectada en los individuos.
Además hemos tipificado el liderazgo en tres características fundamentales: la autoridad, la eficacia y la autenticidad, y de éstas características dedujimos cuatro cualidades básicas: don de mando, competencia (dividida en habilidad directiva y sentido de la realidad), espíritu de nobleza en los ideales. Ahora trataremos de encontrar esos obstáculos por los cuales las personas no se conviertan en líderes auténticos, revisando cómo el ambiente cultural de nuestros días dificulta la formación de estas cualidades en las personas.
Como obstáculo principal a la primer cualidad del líder, el don de mando, podemos señalar el igualitarismo mal atendido, el cual ya hemos mencionado anteriormente. Quienes adoptan esta postura piensan que obedecer es rebajarse, cuando, por el contrario, es algo que enaltece. La igualdad entre los hombres efectivamente existe, pero debe ser bien entendida, pues ésta se refiere a la igualdad de los hombres en dignidad, origen y destino; pero no hay igualdad en las circunstancias y, conforme a éstas, algunos deben mandar y otros obedecer. En esto hasta Scheler está de acuerdo: "Es preciso que todo hombre sea auténtico y que cada uno ocupe su lugar."1 También podemos citar a Millán Puelles cuando nos dice: "Ningún hombre es más persona que otro; lo que puede ocurrir es que, de hecho, alguien sea mejor o peor persona."2
Por este igualitarismo mal entendido muchos se niegan a obedecer, pero también mucho temen a ejercer su autoridad aunque ésta sea legítima, pues creen que nadie tiene derecho a mandar. Ciertamente, el que manda debe saber respetar el fundamento último en cual descansa su autoridad; "el que manda debe saber ser solamente un representante visible y un interprete humano de la voluntad divina para con el individuo; sólo con este título un hombre puede tener derecho de manda sobre otro hombre. ¡En nombre de Dios!"3 "Se trata, para el que manda, de ejercer la autoridad respetando la libertad, la originalidad y la dignidad del individuo; y, para el que obedece, de prestar su obsequio con la adhesión del corazón y de la mente, según el propio modo de ser y sin servilismo alguno."4
En lo referente a la habilidad directiva, el obstáculo principal es la tendencia, más o menos generalizada, a una excesiva especialización. No es que la especialización en sí misma sea inconveniente, pero si encierra un grave peligro. Siesta tendencia se lleva a los extremos las personas pierden el sentido panorámico, la visión de conjunto, quedando encerrados en un mundo muy pequeño en el cual todo lo quieren resolver con los tecnicismos propios de su especialidad, olvidando que estos fueron establecidos sólo para aplicarlos a una parte de la realidad.
"Por desgracia, la unilateralidad de la visión humana ha hecho que cada científico, cada experimentalismo, haya pretendido renovar el panorama entero de la ciencia desde su rincón su descubrimiento. Los matemáticos han matematizado el universo; los psicoanalistas lo han psicoanalizado."5
De esta manera el matemático, cuando por una excesiva especialización ha quedado encerrado en su campo, todo lo quiere juzgar desde esta perspectiva, y si se trata de cuestiones morales las quiere matematizar, de tal modo, no sólo se vuelve incompetente, sino también pierde el sentido de la realidad. Es lo que Ortega y Gasset ha calificado como la <<barbarie del especialista>>, la cual hace hombre de ciencia un <<bárbaro tecnócrata>>6.
Otro obstáculo importante para la formación del sentido de la realidad es la actitud subjetivismo o relativista que en tan variadas formas se presenta en nuestra cultura. Esta actitud consiste en negar la validez universal de la verdad y dejar todo en puras opiniones, hasta que el individuo, abrumado por las contradicciones, ya no sabe distinguir lo verdadero y lo erróneo. "Por que el problema está en que el relativismo es, en definitiva una filosofía académica. Se puede señalar en las aulas pero deja desamparo a quien tiene que vivir con ella."7
Existen muchas causas de este subjetivismo o relativismo, pero una las principales son los nuevos métodos educativos adoptados en muchas escuelas, entre ellos, podemos señalar al denominado clarificación de valores, lanzando en 1966 por algunos profesores de Estado Unidos: "Este método propone que los maestros, en vez de enseñar a los alumnos, se limiten a ayudarles a clasificar sus valores personales, basados en los sentimientos, opiniones y deseos de cada uno. Este método condiciona a los alumnos a pensar que todos los valores son relativos o subjetivos."8
Este mismo método es aplicado en el cine y en la televisión; en las series televisivas, las telenovelas, las películas y hasta en las caricaturas, en donde los personajes, sobre cuando estos son padres o maestros, asumen una actitud similar.
Además debemos señalar otra situación, relacionada con la anterior, que dificulta a las personas formarse este sentido de la realidad. Para formar este sentido, más vale profundizar en las cosas esenciales, y no perderse en cuestiones superficiales.
La abundancia de información proporcionada por los medios masivos de comunicación produce más bien desinformación en las personas, pues escuchan de muchos acontecimientos pero sin entender de sus causas.
De esta manera, sin llegar a la comprensión profunda de la realidad social que se les presenta, quedan en la pura superficie. "Se fabrican con facilidad desconcertante, falsos acontecimientos, reputaciones, famas. Todo un universo político y social de apariencias. No se habla de las cosas sino de sus imágenes, impuestas por la publicidad y la propaganda que se injertan en la información", y se vive "como si lo imaginario fuese lo real y la información la experiencia", produciéndose "la pérdida del sentido de lo real."9
Por otra parte, el obstáculo principal contra el espíritu de servicio radica en la mentalidad utilitarista, que primero mide el beneficio personal ha logrado en cualquier acción. Esto conduce el egoísmo y éste es el principal enemigo de un auténtico liderazgo, pues es la actitud exactamente contraria al espíritu de servicio.
Incluso el egoísmo es también contrario al sentido de la realidad, según lo explica Antonio Caso: "El que no se sacrifica no entiende el mundo total ni es posible explicárselo, como no es posible explicar lo que sea el sonido a un sordo o a un ciego de nacimiento luz. No hay óptica para ciegos, ni acústica para sordos, ni moral ni religión para egoístas."10
Y, por si fuera poco, el egoísmo atenta también contra la nobleza de los ideales, como lo explica Gustave Thibon: "El grado de nobleza de un individuo se mide por la separación que existe entre sus razones de vivir y de obrar y las exigencias de su yo carnal y vanidoso. Allí donde esta separación no se da, la bajeza es absoluta; allí donde es infinita, la nobleza es sin límites, como en los santos, cuya alma habita en Dios... El que vive distancia de sí mismo gracias al ideal superior, se ennoblece y ennoblece espontáneamente a todo aquél que entre con él, en relación de encuentro."11
Por último, contra los nobles ideales conspiran casi todas las actitudes mencionadas, especialmente el relativismo, que deja a cada cual decidir caprichosamente lo noble y lo mezquino. Según esta postura no hay nada objetivo donde fundamentar esta distinción, sino sólo el capricho de cada individuo.
También es un obstáculo muy importante la actitud utilitarista, ya mencionada como contraria al espíritu de servicio y que identifica lo valioso con lo útil. Según esta postura nada vale la pena hacer si no hay un beneficio personal, pero lo peor no es esto, sino que el beneficio personal queda circunscrito, la mayoría de las veces, al aspecto material, dejando en total abandono la dimensión espiritual del hombre.
El utilitarismo en la mentalidad actual aparece hasta cuando se pretende enseñar moral, es frecuente encontrarnos que en las cuestiones sexuales se "propone la abstinencia como único comportamiento apropiado para los jóvenes que aún no están casados, y como único medio eficaz de vivir 100% con seguridad y responsabilidad".12 Con esto se les está diciendo a los jóvenes: No tengas relaciones sexuales antes de casarte, pues podrían contagiarte una enfermedad, en esto no hay una idea moral sino una idea de utilidad. La abstinencia te sirve para que no te enfermes. Lo mismo pasa cuando se les dice a los empresarios: Trata bien a tus empleados para que trabajen mejor.
Con lo anterior, hemos tratado de explicar, de manera muy resumida, los obstáculos principales que se oponen al surgimiento de un liderazgo auténtico. No hemos pretendido una lista exhaustiva, sino tan sólo señalar obstáculos más importantes.
VALORES Y LIDERAZGO
La nobleza de los ideales en el líder es condición esencial de su autenticidad y hasta de su eficacia. Conviene entonces clarificar en qué consisten estos ideales.
Los ideales están en el líder y en cualquier persona en general como una aspiración, un deseo, y, obviamente, sólo se desea lo valioso. Podemos entonces decir: los ideales surgen de la actitud valorante del ser humano y, esta actitud valorante esta dirigida hacia aquello a lo cual se ha dado en llamar valores. Éstos se descubren en la contemplación de la realidad objetiva en donde se encuentran realizados en las cosas valiosas.
La relación existente entonces entre los ideales y los valores es evidente: los ideales están en el sujeto como consecuencia de haber percibido los valores que los fundamentan. Sólo quien ha podido percibir estos valores en la realidad circundante, deseo no como simples palabras o conceptos.
Si una persona sólo percibe como valor la utilidad, en eso cifrará sus ideales, pues sólo le parecerá digno de su admiración, de su deseo y de su esfuerzo, lo útil. Por el ambiente cultural tiene tanta importancia respecto de los ideales sustentados por sus lideres, pues en este ambiente es donde, principalmente, han percibido los valores correspondientes; en esto se entiende la verdad del adagio: cada pueblo tiene los lideres que merece, pues, el mismo pueblo, por medio de la cultura que genera, es el artífice de su propios lideres.
En la realidad cultura circundante es donde los individuos perciben los valores y con base en éstos, conciben sus ideales. Al parecer este problema no tiene solución, estamos inmersos en un círculo vicioso; para rescatar a la sociedad de su vulgaridad se requieren líderes que la dirijan hacia ideales nobles, pero los líderes que surgen de una sociedad con una cultura vulgar serán personas vulgares, sin ideales nobles.
Por eso es necesario aclarar, la influencia del ambiente cultural en las personas no se da de manera fatal; así como en una sociedad inspirada en nobles ideales pueden surgir personas degradadas hasta la vulgaridad, así, también en una sociedad degradada, pueden surgir personas que se elevan hasta la nobleza.
La razón de esto es el hecho de la libertad del hombre, por la cual decide si se degrada o se enaltece. Claro, es más fácil el perfeccionamiento de los individuos en un ambiente favorable, pero, aunque resulte difícil y muy poco frecuente, también pueden lograrlo aun contra la corriente.
Me parece que lo primordial debe ser, entonces, tratar de imbuir nobles ideales en los individuos, aunque el ambiente sea hostil, haciéndoles percibir los más altos valores, para después tratar de formar en ellos las demás características necesarias para el ejercicio de un liderazgo eficaz, y así con su sana influencia, podrán mejorar a su vez, aunque sea poco a poco, la sociedad que dirijan.
Debemos recordar lo que Kilpatrick ha demostrado con su investigación: "Una de las fantasías más comunes entre los niños y los adolescentes es la de ser héroe.
Este deseo de ser héroes también se encuentra en la mayoría de las personas adultas. Pero este deseo forma parte de un deseo mayor: la esperanza de que la propia vida sea como una historia que tenga sentido."13 Sólo quienes sean capaces de adoptar ideales verdaderamente nobles podrán encontrarle a su vida un sentido profundo.
LA FORMACIÓN DE LÍDERES
Los esfuerzos realizados para la formación de líderes se han orientado, casi exclusivamente, al desarrollo de las características relacionadas con la eficacia, dejando de lado las vinculadas con la autenticidad, por eso insistimos en la necesidades atender principalmente a éstas si se pretende formar líderes auténticos: el espíritu de servicio y el amor por los ideales nobles.
Podríamos simplificar un poco el problema si observamos que el espíritu de servicio puede ser inculcado como otro más de estos nobles ideales.
En este punto es conveniente hacer una recapitulación desde el principio para recordar las conclusiones más importantes: en primer lugar, hemos mostrado que la falta de líderes en uno de los problemas sociales fundamentales, pues es la causa de muchos otros males y solucionar este problema es un buen principio para resolver los males que originan.
Se ha demostrado también que la mejor manera de resolver los problemas de la falta de líderes auténticos y eficaces, consiste en inculcar nobles ideales en los jóvenes y hasta en las personas maduras; estos ideales dependen de los valores asumidos, tanto por el individuo, como por la sociedad en general.
Así, reafirmamos la conclusión expresada hace un momento: entre todos los aspectos educativos que es necesario atender en la formación de líderes auténticos, el más importante es lograr la asimilación de los más altos valores.
Queda entonces una pregunta por responder, ¿Cuál es el medio más eficaz para que los jóvenes, o cualquier otra persona, asimilen los valores que se desea inculcar en ellos?
Para contestar esta pregunta debemos antes aclarar que los valores son la realidad objetiva a la cual está dirigida la actitud valorante de un sujeto, y esta actitud valorante, constituye el aspecto subjetivo del valor.
Pero estas realidades objetivas, los valores, no son sustantivas, es decir, no tienen una existencia propia separada de las cosas, sino en ellas se realizan; por decirlo de alguna manera, los valores están adheridos a las cosas. En consecuencia, los valores sólo pueden ser percibidos al contemplar los objetos en los cuales se realizan.
Existen los valores en abstracto, como conceptos, pero estos no son los valores en sí mismos sino una representación intelectual de éstos. Esta representación abstracta percibida por la inteligencia nos puede permitir la comprensión de un valor determinado, pero no su vivencia. Y aunque, por esta comprensión se puede llegar a amar los valores comprendidos, este camino implica un arduo trabajo intelectual al cual no todas las personas tienen vocación y, por lo tanto, no parece el medio más idóneo para inculcarlos o, al menos, no puede ser éste el método más universal para este propósito.
El mejor medio para inculcar los valores en las personas es proporcionarles una vivencia de los mismos, lo cual no se logra, como dijimos, por un método puramente racional, tal como afirma Kilpatrick: "La virtud requiere cierta pasión por la vida; no es apática." 14
Ciertamente, proporcionar una percepción directa de los valores es el mejor medio para inculcarlos, pero esta solución representa nuevos problemas.
Existen ciertos valores fáciles de percibir y estos son los que se encuentran realizados en las cosas materiales, por ejemplo, el valor económico o útil. La utilidad la percibimos fácilmente en aquellas cosas que nos sirven para satisfacer nuestras necesidades. Consideramos valiosa una manzana porque satisface nuestra hambre, es decir, nuestra necesidad de alimentarnos; valoramos un automóvil porque satisface nuestra necesidad de transportarnos y, quizá, nuestra necesidad de reconocimiento social.
El problema empieza al querer encontrar algún objeto donde se puedan percibir con claridad los valores morales. Estos los pueden estar realizados en las personas, pero se encuentran en su interior y sólo son perceptibles en sus actos, mas no siempre el acto exterior expresa con claridad la intención de quien lo realiza, y las intenciones son un aspecto muy importante en la cuestión moral.
Sin embargo, no deja de ser conveniente el contacto directo con personas en las cuales se realizan los valores morales. Esto se refiere al valor del ejemplo, como dice el proverbio: <<Las personas convencen pero el ejemplo arrastra>>. Este contacto vivo con los valores morales, con las virtudes, es un excelente medio para inculcarlos en los demás, pero encierra muchas dificultades para llevarlo a la práctica educativa. Los actos se realizan en determinadas circunstancias y éstas no pueden ser siempre reproducidas, por ejemplo, en un aula de clases.
Queda no obstante, otro medio más asequible a la práctica educativa y son los arquetipos, es decir, personajes históricos o literarios en los cuales se encarnan, de manera eminente, los valores morales o religioso que se desean inculcar.
Este medio tiene una desventaja, comparado con el contacto directo y vivo con la persona ejemplar, pues resulta más distante. Pero una de sus ventajas es la mayor facilidad para ser utilizado en la práctica educativa.
Además, tiene otra ventaja importante, puede ser más completo, pues resulta extremadamente difícil que una sola persona encarne en sí todas las virtudes, al menos de forma eminente, en cambio, por medio de los arquetipos se pueden seleccionar a distintos personajes para lograr el cuadro completo de las virtudes.
Tiene aún otra ventaja más importante, pues se pueden seleccionar los modelos más excelsos, aquellos en los cuales se realizaron con la mayor plenitud el valor que se desea inculcar.
La importancia de los arquetipos o modelos en la educación moral ha sido ampliamente tratada por Max Scheler, Antonio Caso, Caponnetto, William Kilpatrick, entre muchos otros.
La eficacia de este método estriba en el respeto a la naturaleza humana, pues las personas tienden, naturalmente, a imitar lo que admiran.
Todo esto es de sobre conocido, pero hemos querido llamar la atención sobre este hecho para hacer notar la grave deficiencia en la cual se incurre, cuando se habla de formación de líderes, al descuidar, casi siempre, la parte más fundamental, a la cual nos hemos referido aquí ampliamente: La transmisión de valores.
La llamamos así aunque los más común es llamarle formación de valores pero esta denominación puede dar la idea equivocada de que se trata de inventar valores y éstos no se inventan por el sujeto, se descubren en la realidad objetiva. En la educación no se trata de inventar valores sino de transmitirlos.
Incluso, en la educación de niños y adolescentes sería mejor llamarla imposición de valores, aunque esta denominación podría resultar escandalosa para la mentalidad moderna, pero bien entendida significa que personas de probidad moral comprobada y con la madurez necesaria, escojan los valores más adecuados para ser inculcados en la persona inmadura, pues ésta, precisamente por ser inmaduras, no puede escoger lo más conveniente para su buena formación moral.
De cualquier manera a la persona inmadura, y a veces hasta a la madura, se le imponen los valores cuando aún no sabe escoger y actualmente, quien impone los valores, son los medios de comunicación masiva, especialmente la televisión. Desde las caricaturas hasta las telenovelas pasando por las series televisivas, los noticieros y las películas y, desde luego, los anuncios comerciales; la mayor parte de ellos con muy poca calidad moral, son los medios más utilizados para hacer esta imposición. Así lo reconoce Kilpatrick al afirmar: "Los medios de comunicación social han llegado a ser el verdadero foro de la educación moral."15
Los medios de comunicación no tienen interés en buscar una debida orientación moral en los contenidos, pues se han olvidado que en ellos reside, se quiera o no, una función educativa inherente y, por su amplio alcance, son determinantes de la cultura asumida por la sociedad. Su única preocupación parecen ser los negocios. "Yo sostengo - dice Warren Bennis- que nuestra cultura en la actualidad está dominada y moldeada por los negocios" y más adelante continúa: "A los que me replicaran que son los medios de comunicación las que las moldean, yo les diría, como dice el Productor de televisión Norman Lear, que incluso a la televisión la moldean los negocios."16
Con esto se entiende claramente la causa del predominio de la mentalidad utilitarista en nuestra sociedad, pues a los negocios, al menos es estos tiempos, solamente los rige la utilidad. También podemos encontrar una razón para la difusión de la mentalidad subjetivismo, pues los negocios, en su afán por vender, han asumido como precepto la frase: el cliente siempre tiene la razón y en su publicidad hacen creer a las personas que son ellas, de manera autónoma, quienes establecen lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso.
Pero, afortunadamente, ya se ha empezado ha hablar de valores cuando se tratan asuntos de liderazgo, sin embargo, todavía es necesario salir de una concepción puramente utilitaria del valor, aunque algunas veces se la quiera presentar revestida de una falsa moralidad.
Es necesario llegar hasta los valores morales genuinos, es decir, a las virtudes, pues éstas son, evidentemente, superiores al puro valor utilitario.
Y aún es necesario llegar más lejos hasta basar la formación de líderes en los valores trascendentes, referidos al último fin del hombre, pues éstos son los valores más elevados y, por lo tanto, el fundamento de los más nobles ideales. Es necesario reconocer que el hombre tiene un fin sobrenatural y, si quitamos lo sobrenatural en el hombre, no nos quedamos con su pura naturaleza, nos quedamos sin nada.
CITAS:
1. MAX SCHELER. El santo, el genio, el héroe. Editorial Nova, Argentina, 1961. P. 18
2. MILLÁN PUELLES. Persona humana y justicia social. Editorial Minos, México, 1990. P. 30.
3. CARLO GNOCCHI. Restauración de la persona humana. Editorial Marfil, España, 1967. P. 95.
4. CARLO GNOCCHI. Obra citada. P. 95.
5. M. UBEDA PURKISS, O.P. En la Introducción al Tratado del hombre de la Suma Teológica se Santo Tomás de Aquino. Tomo III. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1959.
6. JOASÉ ORTEGA Y GASSET. La rebelión de las masas. P. 97
7. ANÍBAL DANGELO RODRÍGUEZ. L a irrupción de las ciencias humanas. Trabajo publicado en la colección de artículos editados por P.H. Randle bajo el título "Ante el colapso de la educación". OIKOS, Argentina, 1994. P. 50.
8. WLLIAM KILPATRICK. ¿Porqué Juanito no puede discernir entre el bien y el mal? Versión resumida publicada por el IFIE. México, 1995. P.13.
9. MARCEL DE CORTE. Información y sociedad contemporánea. Revista Verbo Nº. 213-214, marzo - abril de 1983. P. 371.
10. ANTONIO CASO. La existencia como economía y como caridad. Obras completas. Tomo III. UNAM, México, 1972. P. 18.
11. Citado por ANTONIO CAPONNETO. Los arquetipos y la historia. Editorial Scholastica, Argentina, 1991. P. 65.
12. WILLIAM KILPATRICK. ¿Porqué Juanito no puede discernir entre bien y el mal? Versión resumida publicada por el IFIE. México, 1995. P. 11.
13. WILLIAM KILPATRICK. Obra citada. P. 23.
14. WILLIAM KILPATRICK. Obra citada. P. 24.
15. WILLIAMKILPATRICK. Obra citada. P. 21.
16. WARREN BENNIS. Obr citada. P. 4.
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Lic. Flavio Mota Enciso, Director DAPA
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